Hemos llegado al aeropuerto de Narita a las 9:10, con una hora de retraso. Retraso que viene ocasionado por haber salido de París con 2 horas de retraso. Sin embargo, como en Europa tenemos horario de verano y en Japón no tienen de eso, la diferencia horaria es de 7 horas en vez de 8 como creíamos por lo que en nuestra planificación sólo había un desvío de 1 hora. En Narita, hemos cambiado los euros a yenes y después hemos dado más vueltas que un tío vivo en busca de la oficina de turismo. Allí, una chica nos ha dado unos cuantos folletos y nos ha preguntado de dónde éramos así que le hemos dicho "Spanish" y tan campantes nos hemos quedado... Estadística...
Sea como fuere, nos hemos puesto a la cola para comprar los billetes del Keisei Skyliner para ir desde el aeropuerto hasta Tokyo pero resulta que nos habíamos equivocado de cola (por lo visto era sólo para información) así que una señora muy amable que trabajaba allí nos ha dicho que bajemos al piso inferior. Abajo, hemos ido a cambiar el JRP por la tarjeta de viaje peeeeero, nos hemos vuelto a equivocar. Era en otro punto. No es que esté todo mal señalado. Simplemente no entendemos el idioma. En el punto nuevo había una pila de gente esperando así que hemos pasado y hemos sacado los pases del Keisei skyliner. Hemos ido al anden y en poco ha llegado el tren.
Hemos hecho un viaje de una hora en el que hemos visto varios pueblecillos y un molino holandés (no preguntéis... Tampoco nosotros sabemos qué especie de colgado decidió construirlo ahí). Llegamos a Ueno y guardamos en una taquilla las maletas para no ir cargando con ellas todo el día (el check in no se podía hacer hasta las 3 del mediodía así que no merecía la pena ir arrastrando las maletas por todas partes). Tras dejar las maletas en el taquillero (había un señor muy majo trabajando allí que nos dio cambio para las puñeteras taquillas que sólo aceptan monedas de 100 yenes). Después, fuimos al parque Ueno a empezar las visitas programadas. Hacía un tiempo alucinante. Por alucinante quiero decir un calor de tres pares de cojones. Ni idea de los grados pero si le sumamos la temperatura (que era por encima de 25 grados fácilmente) la humedad que había te quedabas con ganas de morirte. Así, visitamos todos los lugares que teníamos planificados. Sin embargo, el parque no es tan grande como parece en los mapas y lo terminamos muchíiiiiiiisimo más rápido que lo planificado (y eso nos ha estado pasando todos los días). En el parque (que por cierto, es precioso) sucumbí ante mi sed y saqué mi primera (de muchas futuras) bebida de una máquina. En principio parece una tontería pero cuando metes un billete de 1000 yenes en una máquina de bebidas la cosa cambia. Me saqué un Mountain Dew (que en España no sé si siguen vendiendo pero a mí me encantaba) y nos fuimos a un rincón a beber sentados a la sombra. Yo había leído que era de mal gusto comer y beber mientras se camina. Fue sentarse y ver a un viejo pasar con una lata bebiendo como quien no quiere la cosa. Un mito perdido. También sirvió ese primer reposo para darme cuenta de algo en que no había caído: la vestimenta de algunas chicas. No es que todas vayan vestidas igual pero había un grupeto de jovencitas que tenían una cosa en común: Unas medias hasta la rodilla. Hasta la rodilla digo hasta encima de la rodilla. Y después, lo que toque: minifalda, pantaloncito, etc. Y de esas medias hemos visto a montones. Me parecen una horterada pero bueno, la moda aquí debe de ser una ciencia aparte porque hemos visto cada uno que vamos...
Tras haber terminado en el parque, como todavía era pronto para ir a comer, nos metimos en el mercado de Amenoyoko. Es un grandísimo mercadillo que va a la par de la línea Yamanote desde Ueno hasta Okachimachi y por las calles adyacentes. Se puede encontrar de todo, desde alimentos hasta ropa pasando por tiendas de accesorios, pachincos, etc. Estuve a punto de pillarme unas zapatillas All-Star que estaban a 3400 yenes. En Bilbao rondan los 50-60€ así que están bastante más baratas. Es probable que las coja el sábado cuando volvamos a Tokyo. Luego fuimos a la estación de Ueno a por las maletas y a activar el Japan Rail Pass.
Tras esto, nos fuimos al hotel a hacer Check-in. Tuvimos que andar un poco mucho pero conseguimos llegar bastante fácilmente (Google Street view ayuda bastante). La habitación era sencilla pero más que suficiente: entrada, cuarto con cagadero, cuarto con ducha japonesa, habitación con futón, sofá, mesa y televisión. Lo justo y necesario para dormir, que es a lo que íbamos.
Tras esto, fuimos a la estación de Hamamatsucho para intentar reservar sitios para la visita por Tokyo en Hato Bus al día siguiente. Sin embargo, el sitio estaba cerrado por lo que sólo nos quedaba la opción de reservar por teléfono. Los teléfonos en Japón son la mar de curiosos. Tú metes el dinero y luego marcas. Sin embargo, el número de teléfono no aparece en la pantallita por lo que no sabes si estás marcando bien o no. Había un chico que estaba trabajando por allí que nos explicó cómo llamar (era fácil pero claro, nosotros marcábamos y como no aparecía el número en pantalla pues no sabíamos si estábamos llamando bien o no).
Un rato más tarde, salimos y fuimos a Akihabara. Primer contacto. Ya había anochecido (a las 6 de la tarde ya es casi de noche). Salir de la estación de trenes y te encuentras con un super letrero enorme con una imagen de Full Metal Alchemist que te deja bien claro dónde acabas de entrar. Estuvimos viendo de pasada los primeros puestos que vimos por la calle principal... Es todo luces y gente anunciando cosas a la puerta de los comercios. Tiendas de todo tipo. Sobre todo, electrónica de consumo pero había también tiendas de manga, figuras, y elementos pornográficos (vimos una tienda que vendía muñecas hinchables -o algo así- a piezas). Por supuesto, nos cruzamos con unas cuantas Meidos que nos dieron papelitos donde trabajaban. Todas eran monísimas y tenían unas voces que daban ganas de matarlas de lo Kawaiis que eran.
Cenamos en un Mos Burger que había en la misma calle principal (bueno, creo que estaba allí) y nos volvimos al hotel. Nos fuimos rápido al futón (que por cierto, me ha arreglado la espalda que la llevaba destrozada) que había que levantarse pronto al día siguiente.
Esto podría ser un resumen rápido del primer día. Se podría hacer más detallado pero para eso, es mejor estar aquí para vivirlo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario